“HACER SIN COMPRENDER”
Normalmente cuando uno escribe sobre experiencias muy personales, trata de expresar con una tinta (muy minuciosa) aquello que sintio en ese momento: detalles sobre colores, sentimientos, olores, sabores y sonidos tendrían que ser lo principal en un relato que nos ha marcado y que intenta que otros lo entiendan al leerlo, pero no, en este caso como casi siempre, la experiencia lo sobrepasa a uno y se impone a la pluma .
“Hay cosas que se deben de hacer y no se deben de comprender”, me comentó Memo Palma cuando estabamos sentados tomando una wuega de teswino; paradójicamente en ese momento comprendi lo que estaba viviendo pero obviamente no hay referente alguno para expresar sin traicionar lo que con la danza y el teswino senti.
¿Será esto por lo que l@s compañer@s resisten? La danza, el teswino (significantes que se escapan a todo significado occidental), elementos que por más que sean sometidos a razonamientos y estudios antropológicos nunca van a poder ser descifrados; esto es lo maravilloso y seductor de mi experiencia en Norogachi, entrar a un territorio donde la sencillez implica una compleja red de viviencias que nos obligan a “hacer cosas sin siquiera tener que comprenderlas.”
